El Silencio no llegó a salir de Los Franciscanos

Tras las previsiones que anunciaban lluvias, el amanecer gris, la tarde de espera y las oraciones que todos los hermanos cofrades y creyentes rogaban mirando al cielo, ayer Jueves Santo a las 22:15 se hacía oficial la noticia de que la cofradía popularmente conocida como el Silencio, no haría su estación de penitencia por las calles de Almería ,dejando así un sentimiento de tristeza en el barrio y en toda la ciudad.
Además de las lágrimas de la virgen del consuelo, se podían ver las de todas las personas que después de esperar todo un año para poder ver sus imágenes en la calle se rompía la esperanza de poder salir. Con este, son dos años seguidos en los que la Real Ilustre y Franciscana Hermandad y Cofradía de Nazarenos del Santísimo Cristo de la Redención en Su Sagrado Descendimiento y María Santísima del Consuelo, no procesiona por las calles de nuestra ciudad, dejando una sensación de vacío en todos los almerienses que no han podido completar esta semana de pasión.

En la jornada de ayer, Jueves Santo, la carrera oficial y el barrio de los Alfareros, se quedaron vacíos de olor a flores, incienso, cera y voces de capataces. Dentro del templo, el cortejo estaba desconsolado. En los rostros de los nazarenos más pequeños, se podía ver la decepción mientras iban abandonando el lugar. Los costaleros consternados, no abandonaron el templo acompañando a sus imágenes con tristeza en los ojos y en los corazones. Los acólitos inmóviles situados delante de los pasos, miraban con fervor sus imágenes acompañados por los fieles y escuchando las notas dulces que salían por los instrumentos de capilla de la asociación músico-cultural la mezquita de Alboloduy.

El hermano mayor, Manuel Jesús González Núñez, no tenía palabras para expresar su dolor y agradecía el acompañamiento y apoyo de los cofrades y fieles que un año más se quedaban con las ganas de procesionar por las calles.Además de no poder disfrutar de los imponentes pasos de esta cofradía, este año la hermandad estrenaba cruz de guía, obra de los talleres Villareal, quedando privados hasta el próximo año de dicho símbolo.

En la calle, se respiraba el desconcierto entre quienes se acercaron a ver la salida. Las gentes con paraguas en la mano, esperaban que la lluvia cesara para poder disfrutar del Jueves Santo. Las calles se quedaron tristes y vacías a pesar de que a las once menos cuarto paro de llover. Finalmente, en la parroquia de San Agustín, se realizo un pequeño acto para los componentes del cortejo y posteriormente se abrieron las puertas para que los almerienses que así lo quisieran, entraran a ver los pasos y mostraran su apoyo a los desconsolados hermanos del Silencio.

Fuente: Ideal

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