Feliz Navidad

¡Feliz Navidad a todos los lectores del blog!


EL GRECO. Adoración de los pastores.
Aunque el destino original para este cuadro debía de haber sido la capilla de la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, en Toledo, donde tenía que ser enterrado el pintor, el cuadro ha pasado a formar parte de una de las galerías del Museo del Prado. En esta pintura -fue uno de los últimos trabajos de El Greco- el artista unió las atmósferas celestiales y terrenales, eliminó los saltos de perspectiva y profundidad, e iluminó magistralmente la figura del Niño. De Él parte, de hecho, un haz tan resplandeciente, fuerte y claro que, el resto de los personajes, en sombra, recobran todo el protagonismo de las grandes escenas de la adoración. Llaman, también, la atención en esta obra las figuras gigantescas de los pastores situados en primer término y una mancha blanca, el Agnus Dei, que aparece junto al cabrero arrodillado.


JUAN CORREA DE VIVAR. Adoración de los pastores.
Según la tradición cristiana, el niño Jesús nació en un pesebre de Belén. Según Correa de Vivar, en el interior de un templo romano, situado en el mismo centro de la campiña italiana y en su cuna, en lugar de paja, había unos bloques de piedra perfectamente pulidos. El artista quiso aunar en su obra el tema de la Natividad con su conocimiento de la cultura clásica, arquitectura y pintura. Por ello, la Sagrada Familia aparece situada bajo las bóvedas de una basílica romana, adornada con una decoración propia del Renacimiento. Por uno de los arcos, se asoman los pastores que han sido avisados por un ángel. Por otro, el buey y los asnos. En el cielo, un coro de ángeles cantores que celebran el nacimiento de Jesús.


MURILLO. Adoración de los Pastores.
El artista, influenciado por el Naturalismo tenebrista, que tanto éxito estaba cosechando en Sevilla, por la obra de Velázquez, Ribera y Zurbarán, deja en penumbra a San José e ilumina a la Virgen y al Niño. El protagonista de la Sagrada Familia del Pajarito y su esposa, María, aparecen rodeados por dos pastores y una pastora que les entregan sus presentes: huevos, una gallina y un cordero. El realismo, que está presente en todas las figuras, tiene su máximo exponente -como había hecho Caravaggio, en Roma- en los pies sucios del pastor que aparece arrodillado. La pincelada minuciosa de Murillo -usando los tonos marrones, blancos, sienas que contrastan con el rojo intenso y los azules- permite descubrir desde los pliegues de sus vestimentas hasta las pajitas del pesebre. También, la lana del cordero que recuerda al Agnus Dei de Zurbarán, y la mirada absorta de la Virgen, mientras abre el paño para mostrar al recién nacido.


TIZIANO VECELLIO. Virgen con niño.
La obra representa una sacra conversatione típica del Renacimiento italiano. Aunque el autor quiere mostrarnos un trozo de cielo tras las espaldas de la Virgen, destacan los cortinajes que cierran el fondo. Sobre él, las cuatro figuras, perfectamente iluminadas, serenas y dulces. Impresiona en este cuadro la riqueza de las telas y el vivo colorido empleado por el pintor. Los Santos que acompañan a la Virgen y al Niño -la Santa mucho más próxima en distancia y esencia- podrían ser: San Jorge, San Liberal o San Hulfo, en la representación del varón; y Santa Brígida, Santa Catalina o Santa Dorotea, para la de la dama.


BERNARD VAN ORLEY. La Virgen y San José.
Pintor flamenco de retratos y temas religiosos nacido en 1492. Artista de cámara de Margarita de Austria y uno de los favoritos del emperador Carlos V. En su obra, de una luminosidad impresionante, llama la atención el pecho desnudo de una jovencísima y dulce Virgen y el movimiento del Niño que espera ser amamantado. En la escena, en segundo plano, un San José, viejísimo sosteniendo una manzana y un pastor arrodillado ofreciendo sus regalos. El angelote que desciende para coronar a la Virgen introduce, con su gesto, la idea de celebración. A partir del año 1530, Van Orley solo trabajó como diseñador de tapices y vidrieras en Brujas, donde vivía.

Fuente: Belenes en la pintura

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