Pescadería se postra a los pies de su Señora

La gente llenaba la plaza de la iglesia de San Roque esperando la salida del paso. El pesquero El Nene fue el encargado de portar a la Virgen del Carmen en su travesía.

El atardecer bañaba las encaladas paredes de la iglesia de San Roque, el constante murmullo de la personas concentradas en la escalonada plaza, mostraba el fervor contenido en un sólo respiro.
La concupiscencia esperaba de forma expectante, el abrirse de las puertas de la parroquia para ver salir el humilde, pero a la vez tan ansiado trono de la patrona de los pescadores. La Virgen del Carmen.

Como viene siendo habitual los acordes interpretado por la Agrupación Musical Nuestra Señora del Mar, dieron la bienvenida a la imagen, que salió del templo meciéndose graciosamente por los sufridos y devotos costaleros.

Los gritos de "¡Viva la Virgen del Carmen!", seguidos por los de "¡Guapa, Guapa, Guapa" rompieron el el murmullo como si un trueno retumbara en el tranquilo mar. El barrio de Pescadería se ponía de fiesta. Pescadería recibía a su Señora.

Una procesión que salió a las 18:30 horas de ayer y que recorrió las calles del vecindario, flanqueada por mujeres con vestidos color blanco faralae con lunares rojos y por vecinos con velas y medallas de diferentes cofradías.

En su tradicional peregrinación hacia el Puerto Pesquero, las miradas atentas de los más veteranos del barrio, vigilaban el buen transcurso de la marcha. En los ojos de muchos de ellos, se reflejaba una mirada melancólica, en donde los recuerdos de juventud afloraban de sus rostros bronceados y castigados por el sol de muchos veranos.

Antonio Quero, patrón de El Nene, había pasado la mañana preparando y engalanando su navío con los mejores banderines y guirnaldas para portar a la virgen marinera por el mediterráneo almeriense. "Esto es el mayor de los honres" confesaba el orgulloso capitán por la distinción obtenida por segundo año.

Llegaba la virgen a la puerta de la Lonja y el gentío se acoplaba en los alrededores guardando un sepulcral silencio, que se rompió de forma monstruosa , con aplausos tan fuertes que hubieran podido romper las palmas de los allí presentes, cuando los costaleros, fatigados y emocionados, desatornillaban la imagen de su trono marinero, adornado con un esquife.

Cuando la patrona de los pescadores fue arrebatada del trono y subida a hombros de los pescadores para llevarla al El Nene, tres salvas y varios vivas ensordecedores retumbaron en el Puerto.

De las gargantas de las mujeres salían quejíos por saetas y en los alrededores del el Puerto Pesquero, se preparaban planchas para asar gambas y sardinas a la vuelta de las familias. La fiesta marinera de los almerienses se termina encerrando a su Patrona y al salir la luz de un nuevo día.

Texto: El Almería.

Comentarios