Recordando crónicas: Pescadería "pasea" a su patrona.

Un año más, como cada 16 de julio, la Virgen del Carmen paseó ayer victoriosa por las calles de Pescadería, donde ejerce su patronazgo desde tiempos inmemoriales entre los hombres de la mar. A las seis de la tarde, la imagen de la virgen marinera salía del templo donde reside, la iglesia de San Roque.

Un sinfín de vecinos e hijos del barrio que residen en otras zonas de la ciudad le aguardaban a la puerta para iniciar el itinerario que este año se ha visto ampliado y que recorría las calles Hipócrates, Rosario, Remo, Juan Goytisolo, Valdivia, plaza D. Marino y bajaba Cordoneros hasta cruzar la carretera N-340a para dirigirse al recinto pesquero, donde embarcaría para 'reinar' sobre la bahía acompañada por una docena de pequeñas y grandes embarcaciones hasta la desembocadura del río Andarax.

La calle Valdivia se incluía ayer en el desfile procesional y, al finalizar su recorrido, se volvía hacia las casas de pescadores para favorecerles con su bendición. No era la única novedad. Tras recorrer la calle Cordoneros bajo una lluvia de pétalos, se adentraba en el callejón de acceso a la plaza de San Roque donde se había improvisado un pequeño altar floreado y donde el párroco, Iñaki Sarasúa, pidió una «sentida oración» por los enfermos, los mayores y los pequeños del barrio, «que son su futuro» y también hubo baile a cargo de la Escuela de Flamenco de María La Rabota. No olvidó el sacerdote ofrecer una plegaria por don Marino, el cura que hace apenas unos días abandonó para siempre Pescadería aunque seguirá viviendo por muchos años en el recuerdo de sus habitantes.

También al concluir la procesión habría un especial homenaje al religioso que tanto ha hecho por el barrio y por sus gentes. «Se le tiene preparado un ramo de flores a la Virgen del Carmen dedicado al párroco», explicaba Sarasúa a IDEAL puesto que aunque «hace poco que nos ha abandonado, nos ayuda desde el cielo».

Fueron momentos emotivos. María del Carmen Hernández Tamayo, «nacida, criada y vecina» de Pescadería es un claro ejemplo del clamor que esta gente siente por la imagen de su virgen marinera, su patrona. «Se me estremece el cuerpo, me da frío cuando la veo», afirmaba mientras reconocía que se había pedido el día libre única y exclusivamente para seguir a la talla de la Virgen del Carmen en su desfile marítimo-terrestre. Como ella, todo un barrio de pescadores que a cada paso dedicaba vítores y gritos de «¡guapa, guapa y guapa»! ya que, declaraba María del Carmen, «todos le somos devotos porque es un barrio de pescadores que dependemos de la mar y somos del gremio» que está bajo la influencia de su manto.

Al llegar al recinto pesquero, la imagen se embarcó en la nave que le devolvería por apenas una hora a su reino, el de la mar, por el que tantos le muestran su devoción.


Texto: Ideal.

Comentarios

Juan Fco Sánchez ha dicho que…
Gran blog, me encanta tu manera de contar las cosas.


Un saludo!