Recordando crónicas: Jueves de Dolor en Almería

El Nazareno ha muerto en la Cruz y es descendido del madero por sus íntimos amigos. Su madre llora con Amargura y padece una Angustia tan dolorosa que parece no encontrar alivio más que con su hijo sobre su regazo. Sobrevivir a tu descendencia es un dolor tan grande que solo se encuentra el Consuelo en la esperanza de la Resurrección. Almería no ha podido evitarlo. Aun trayendo legiones de paz para impedirlo solo puede honrar al Redentor dulcificando el trance de su Buena Muerte. Tres cofradías veneran al Nazareno y guardan su memoria dejando plasmado su rostro en un paño de tela cuál patética fotografía hecha de sangre, sudor y lágrimas.
El pueblo no da crédito a la noticia y corre a los templos a venerar al Santísimo pidiéndole al Todopoderoso que Jesús vuelva de los infiernos resucitado a la par que se prepara para ofrecerle unas honras fúnebres dignas del hijo de Dios.
Jueves Santo, el día de la lección más difícil de aprender y de la reflexión más importante de todas. ¿Hasta dónde soy capaz de entregarme por amor? ¿Y por qué no lo hago?

Era mucha la expectación que había en el mundo cofrade y en toda la ciudad a cuenta de la salida de la hermandad de las Angustias desde la Compañía de María y, por ese motivo, no resultó extraño ver como, desde media hora antes de la salida, la avenida del Obispo Orberá se iba llenando de público.
Lo primero que la gente se encontró al ir llegando fue un paño morado que, cubriendo las vallas, arrancaba desde la puerta de la capilla de la Compañía y se dirigía hacia la rambla terminando justo donde acaba el solar del colegio. Ahí, entre el edificio y el muro del colegio, se encontraba la que se adivinaba que debía ser la puerta de salida del desfile pues, a modo decorativo, había instalada una réplica de la puerta de la Iglesia de San Juan pero con unas dimensiones más grandes, lo bastante como para que los pasos de la hermandad pudieran salir sin realizar ningún tipo de maniobra delicada.

Con la avenida del Obispo Orberá llena de gente, de repente las puertas que se abrieron fueron las de la capilla del colegio y, de su interior, comenzó a salir el cortejo procesional que, andando tras las vallas con los paños morados, llegó hasta la otra puerta. Pasaban diez minutos sobre las siete de la tarde cuando la Cruz de guía de la Hermandad de Las Angustias dejaba la acera y se plantaba en medio de la calle para iniciar el desfile procesional.

Marcha Real.

El cortejo presentaba la nueva uniformidad que la Hermandad de las Angustias aprobara en Cabildo el año pasado y que consiste en túnica y antifaz morados con cinturón de esparto. Todo un acierto para la nueva estética que persigue la cofradía y que muestra la nueva identidad y carácter que se quiere dar a la misma.
La Cruz de guía recorrió todo Obispo Orberá hasta la confluencia con Navarro Rodrigo cuando la Banda de Cornetas y Tambores La Humildad, de Torreperogil, comenzó a interpretar una marcha procesional con la que el paso del Cristo de la Buena Muerte fue saliendo del patio del colegio. En la calle, aparte de las importantes hileras de nazarenos, se encontraban las primeras insignias de la hermandad y, justo delante de los ciriales, una representación del batallón de infantería Nápoles XXIV, hermanos honorarios de la hermandad.

El Señor de la Buena Muerte escuchó los sones de marcha real estando ya en la calle tras realizar la salida con una marcha procesional. José María Campos, nuevo Hermano mayor de la Hermandad y capataz del paso, cogió el llamador y anunció a su cuadrilla el reinicio de la marcha y, a los sones de una nueva marcha procesional, el Santísimo Cristo de la Buena Muerte recorrió todo el tramo de Obispo Orberá hasta volver a detenerse recién entrado en Navarro Rodrigo. Este año, además de la unificación del hábito, la hermandad ha presentado como novedad la talla de la trasera de este paso así como tres nuevas cartelas para el mismo.

Tras la banda comenzaba el tramo de nazarenos correspondiente a la Virgen, que lo abría la cruz parroquial. Una importantísima cantidad de nazarenos formaban las filas entre las que se encontraban otras insignias como el primitivo estandarte de las Angustias y la bacalá de la hermandad. A continuación el cuerpo de mantillas, los acólitos con el incienso y los ciriales y, finalmente, las bocinas anunciadoras que, como pasara con el Cristo, precedían al paso de las Angustias.
La Virgen de las Angustias, vestida completamente de luto y con la corona imperial ceñida de nuevo sobre sus sienes, aparecía sobre una alfombra de lirios morados y con la cruz arbórea tras de Ella. La nueva disposición de la imagen sobre el paso, representando de manera más enfatizada el misterio de la Piedad, ha resultado ser otro gran acierto de esta hermandad que tiene tintes de estar llamada a ser una de las grandes cofradías de nuestra ciudad.

El misterio de la Piedad salió a la calle con los sones del himno nacional interpretado por la Banda municipal de Guadix, vecina localidad granadina de la que Virgen de las Angustias es patrona y que, desde hace un par de meses, cuenta como Obispo con nuestro querido D. Ginés García Beltrán, anterior párroco de San Sebastián y Consiliario de la hermandad del Amor.

A los sones de la marcha Jesús de las Penas, el misterio recorrió la avenida Obispo Orberá y encaró la calle Navarro Rodrigo para seguir al resto del cortejo que ya ocupaba toda la calle. Impresionante estampa la que ofrece esta calle al paso de las hermandades y que, en poco años, ha tomado una solera cofrade muy importante.
La comitiva llegó a la calle Ricardos y a la Plaza de San Pedro para, a continuación, comenzar a callejear por el casco histórico de Almería pasando por calles como Conde Xiquena o Eduardo Pérez para entrar en la Plaza de la Catedral y, desde ahí, pasar por la puerta del convento de Las Puras recorriendo la estrecha calle José Ángel Valente como vía previa a su entrada en la histórica calle Almedina.
No podía ser de otra manera. A pesar del cambio de lugar de salida la hermandad no podía realizar su desfile procesional sin pasear por su barrio. Valiente itinerario el diseñado por la hermandad que, desde Obispo Orberá, llega hasta la misma puerta de la Iglesia de San Juan para, a continuación, volver por la calle Hospital como ha hecho durante tantos años, en busca de nuevo del centro de la ciudad para llegar a Carrera oficial.

Antes, la cofradía de la Buena Muerte volvió a ofrecer estampas tan bellas como su discurrir por la ronda del Beato Diego Ventaja y la Plaza de Jesús Cautivo de Medinaceli antes de llegar a la Plaza de la Patrona, verdadera antesala para los hermanos de las Angustias de su paso por Carrera Oficial.
A las once menos cuarto de la noche la hermandad tenía prevista su entrada en el tramo oficial de nuestra Semana Santa donde le aguardaba Almería para disfrutar del imponente cortejo de Las Angustias. Luego, y subiendo por Navarro Rodrigo, el cortejo llegaría de nuevo a la Compañía de María para recogerse y poner fin a su desfile procesional de este año.


Texto: Jose Leyva Cuesta en Ideal.
Foto: M. Manzano.

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