La resaca de la pasión costalera.

Los cofrades de sentimiento y vocación observan el paso del Resucitado por carrera oficial y marcan con él un nuevo inicio, el del año que queda para volver a echarse a las calles de Almería con sus imágenes. Muchos lo harán con la 'resaca' a cuestas. Especialmente aquellos que viven más directamente en su cuerpo las consecuencias de la Semana de Pasión. Los costaleros y los portadores, sea como sea que lleven a cuestas a sus imágenes -a estilos granadino, malagueño, o el más común, sevillano- acaban sus desfiles procesionales con consecuencias que le van a durar días. Algunos médicos consideran que éstas pueden llegar a perdurar, en el caso de las procesiones más largas, hasta cinco días. Contracturas, inflamaciones, lumbalgias y dolores comunes son los casos que más se repiten.

Una vez que ya han pasado los desfiles, sólo quedan tomar medidas paliativas: baños de contraste a los pies bajarán la hinchazón y permitirán una reactivación. Primero en agua fría y después en agua caliente, de forma alternativa, ayuda a devolver las extremidades a la situación previa a la Semana de pasión. Un masaje también ayudará, sobre todo si se utilizan cremas.

En los servicios sanitarios públicos no existen datos separativos de cuántas de las atenciones que se prestan durante la Semana Santa vienen ligadas directamente de las consecuencias de participar en los desfiles procesionales. No existen estos datos desagregados. Puede que sea porque no se expliciten las causas que han originado la atención sanitaria. O bien porque el fenómeno sea reducido y temporal y los propios pacientes decidan 'sufrirlo' en silencio a la espera de que sea el tiempo el que devuelva la situación física a la normalidad anterior. «En los servicios de urgencias ni siquiera se tiene la sensación de que haya un incremento en las atenciones sanitarias ligadas a las consecuencias de la Semana Santa», alegan desde la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.

En cualquier caso, la propia indumentaria utilizada por los costaleros ayuda a aliviar las consecuencias físicas de los desfiles penitenciales. Por ejemplo, la faja apretada que la inmensa mayoría de los costaleros portan ajustada a los riñones permite proteger la zona lumbar de los esfuerzos. Sin entorpecer la respiración, aprieta los músculos abdominales y lumbares.

Lo mismo ocurre con el costal y la morcilla -una almohada que amortigua la presión de las trabajaderas sobre el cuerpo-. Estos elementos, también de tejido, alivian la carga al costalero y reparten el peso sobre una mayor franja de cuerpo que si los hombres de paso prescindieran de la misma.

Uno de los momentos que más esfuerzo -y riesgo- suponen para quienes están bajo las trabajaderas de los pasos es el de la 'levantá'. El cuerpo, sin peso, debe alzar de golpe y asentar en un movimiento rápido una gran cantidad de peso. Las partes del cuerpo que más riesgo corren son las articulaciones inferiores (rodillas y tobillos), el área lumbar y la zona cervical. Sólo un buen manejo de la técnica puede colaborar a evitar lesiones importantes en dichas partes (por ejemplo, una torcedura de tobillo).

Ahora bien, a un buen manejo de la técnica le ayuda enormemente una buena capacidad física. El ejercicio físico preparatorio del hombre de trono desde tiempo antes de la estación penitencial previene de riesgos físicos y ayuda a soportar con más facilidad las largas horas de carga bajo las trabajaderas. Si a esto se le suma una buena preparación inmediatamente previa al desfile procesional, los riesgos se reducen al mínimo posible. ¿Cómo? Con ejercicios de calentamiento cervicales, lumbares, de brazos, espalda, hombros, pierna, tobillos y del pecho, igual que si de cualquier otro gran esfuerzo físico se tratara.

Quedan más de 300 días para que los hombres -y mujeres- de trono vuelvan a ubicarse bajo las trabajaderas. Pero la Semana Santa de 2012 comienza hoy. Y la preparación para conseguir hacerla lo más liviana y segura posible también.


Texto: Miguel Cárceles para Ideal Almería.

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