Recordando crónicas: Incertidumbre en el barrio de Oliveros.

La cofradía mantuvo las puertas de su iglesia cerradas a cal y canto durante media hora sobre el horario previsto hasta que ya no hubo riesgo de lluvia.

¡Menuda tarde la que nos dio ayer la lluvia! Fue una de esas tardes en las que uno no sabe si estar en la calle hasta el ultimo momento antes de comenzar a escribir las crónicas o si, por el contrario, es mejor estar sentado delante del ordenador y con el teléfono como principal herramienta de trabajo. Sea como fuere, lo que está claro es que, la de ayer, fue una tarde atípica en nuestra Semana Santa y, por esa razón, esta crónica también tiene que serlo. Son muchas las cosas que hay que contar y no siempre se puede hacer por orden cronológico. Así que, si me lo permiten, voy a dar saltos en el tiempo y voy a comenzar contando la salida de la Hermandad de Pasión desde el céntrico barrio de Mediterráneo Oliveros.



Ayer, con motivo del mal tiempo, Pasión se vio en la necesidad de retrasar la hora de salida para no encontrarse con la amenaza de lluvia que, según las previsiones y lo que pudimos ver, se mantenía hasta las ocho de la tarde. Por esa razón, como es de suponer, la incertidumbre se podía mascar tanto dentro como fuera del templo de Santa Teresa al ver que pasaban los minutos y que las grandes puertas de esta iglesia no se abrían.

Afortunadamente la espera finalizó entre aplausos a las ocho y cuarto, quince minutos después de la primera modificación horaria, cuando las puertas se abrieron y el numeroso publico, esta vez si que me atrevo a decir que miles de personas, podía ver la Cruz de Guía de la Hermandad saliendo a la calle.

El cortejo salió ordenado, como si la espera no hubiera destemplado los nervios de penitentes y costaleros. Los nazarenos que acompañan al Señor de Salud y Pasión abandonaron la Iglesia y, a los pocos minutos, el paso caoba sobre el que procesiona esta imagen asomaba por la puerta.

La Agrupación Musical 'La Humildad' de Granada interpretó la Marcha Real cuando el Cristo se encontraba bajo el dintel de la puerta y, luego, bajó la rampa a redoble para posarse a continuación sobre el asfalto de Rafael Alberti. Buena y numerosa banda, desde luego, pero no me pareció que sonara con toda la fuerza que podría haberlo hecho. A lo mejor fue por la acústica de la calle pero, en mi opinión, la percusión y los instrumentos que soportan los acompañamientos melódicos ahogaban a las trompetas y cornetas responsables de la melodía principal que apenas se escuchaban.
Lentamente, demasiado despacio para mi gusto, el primero de los pasos de Pasión se fue alejando de la abarrotada calle para tomar la segunda de su recorrido y, a la vez, del interior del templo salían los penitentes correspondientes al tramo de la Virgen de los Desamparados.

Tramo del palio.

Este año en este tramo se han sustituido los primitivos faroles por cirios, era una de las novedades de la hermandad. Y, tras los penitentes, salió de la iglesia el cuerpo de mantillas, algo más de veinte, la presidencia y, por ultimo, ciriales y hermanos turiferarios con los incensarios perfumando y santificando el aire ante la inminente salida del paso de palio. La Virgen de los Desamparados salió a la calle con los acordes del Himno nacional, interpretado por la Agrupación Musical 'Santa Cecilia' de Sorbas y bajo una lluvia, esta vez de pétalos que se lanzaron desde la terraza superior de la iglesia. Esa es la lluvia que nos gusta ver a los capillitas, la de pétalos de flores, y no la de frías y desalentadoras gotas de agua que, aunque necesaria, trunca nuestros sueños de procesiones.

El alcalde de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, no quiso perderse la salida de esta hermandad y llegó a Santa Teresa con el tiempo justo para ver salir el palio. No piensen mal, venía de acompañar a los hermanos de la Macarena que, durante algo más de una hora, tuvieron que refugiarse en la iglesia de San Sebastián precisamente por la lluvia. Pero esa es otra historia que les contaré a continuación. Ahora lo que hay dejar claro es que el alcalde capitalino volvió a estar al lado de sus vecinos y estuvo acompañando a los hermanos de Pasión en los primeros momentos de su desfile procesional.

Antes de finalizar esta crónica quisiera manifestar mi opinión sobre un tema delicado para los cofrades, en especial para los costaleros, del que caí en la cuenta ayer en la salida de la Hermandad de Pasión. Creo que nuestra Semana Santa está alcanzando ya un grado de seriedad tan notorio que debería empezar a plantearse la conveniencia de que los costaleros de refresco vayan o no detrás del paso en el que cargan. Ayer, tras el Cristo de Salud y Pasión, se incorporaron los refrescos de esta cuadrilla y, prácticamente, era una cuadrilla entera la que caminaba detrás de su Cristo y por delante de la banda. No es una costumbre única de Pasión, sino que es algo que viene ocurriendo en todas las hermandades pero, desde mi punto de vista, tal vez sea el momento de empezar a organizar los relevos de manera que se cite a los mismos en puntos determinados del recorrido y se quiten de detrás del paso. Puedo estar equivocado pero, a mi entender, no deberían estar ahí. Es solo una opinión con la que se puede abrir un debate constructivo, si es que hay debate.

Texto: José Leyva en Ideal.

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