La Patrona recorre les calles de ALmería y cierra las fiestas que anualmente la honran.

La imagen mariana vistió de nuevo el manto que le regaló la reina Isabel II en su visita a Almería.

La tradición así lo dicta. La feria termina cuando la imagen mariana de la Virgen del Mar se echa a las calles de su ciudad. Y un año más se cumplió con la cita. A las 19.45 horas, los pórticos de la Basílica que la alberga abrían sus puertas para recibir la pequeña talla que hace más de quinientos años llegara a las costas de Torregarcía y que desde hace unos dos siglos patrocina la capital almeriense.

Y como manda la tradición, a la patrona de Almería la precedieron las cofradías y hermandades de la ciudad y de los pueblos de la provincia, siguiendo el estricto orden de antigüedad que sólo se ‘saltan’ las hermandades de Gloria, como la de la Virgen del Mar, que se sitúan en la trasera de la comitiva.

Tras las hermandades, cuatro ciriales manejados por acólitos vestidos de terciopelo precedían al paso plateado de la imagen mariana. Y con la plaza –su plaza– llena de almerienses, asomaban, con paso corto, las decenas de hombres de trono –no había ninguna mujer– con la patrona encima. Sonó entonces la ‘Marcha Real’, y retumbaron la veintena de cohetes que le daban la bienvenida a las calles de su ciudad. El intenso humo de los incensarios completó la escena que desfiló ante los ojos almerienses, muchos de ellos arrasados en lágrimas de emoción que sólo se repiten dos veces al año: el primer domingo de enero, y el día posterior al último sábado de agosto.

Esta emoción fue aún mayor cuando la banda de música ‘Santa Cecilia’ de Sorbas interpretaba ‘Sobre las olas’, himno-plegaria de la coronación canónica de la patrona almeriense, y que muchos arrancaron a cantar voz en grito ante la imagen solemne de la Virgen María con el niño en brazos. En las manos de los almerienses lucían numerosos abanicos para conseguir limar el duro calor de la tarde del agosto almeriense y velas encendidas para caminar tras la senda de la patrona en su discurrir por las calles de la ciudad.

Flores blancas.

Es el día de la tradición, el que la imagen de la patrona pasea por el centro de su ciudad y recuerda que la Semana Mayor almeriense lo son en honor a la Virgen del Mar. Y precisamente siguiendo la tradición, el paso de la patrona lució sus tradicionales flores blancas, los nardos, como único elemento de adorno floral. Cuatro maceteros –a parte del suelo del paso– abrían ramilletes de la flor más típica del agosto almeriense, algo que a su vez le otorga un olor especial a esta procesión ‘gloriosa’, que no pasional, por las cálidas calles de la Almería estival. Asimismo, la patrona lucía un manto regio, de color beis bordado en oro. Una obra de arte que le regalara la reina Isabel II en el siglo XIX, concretamente en 1862, durante una visita de la monarca a la provincia, y que luciera por primera vez en procesión dos años después, en 1864, durante la romería a Torregarcía.

A pocos pasos de su templo, en la calle Trajano, la Hermandad quiso honrar a la patrona con una ‘petalá’ que inundó el cortejo de colores y olores florales. Gracias a los jóvenes hermanos del Prendimiento, que lanzaron los pétalos desde el terrado del edificio, la imagen de la Virgen del Mar se paseó bajo una lluvia de flores que sólo emularon el día anterior, durante la ofrenda floral, los bomberos de la capital.
Tras el paso, que iba escoltado por agentes de Policía Local vestidos de gala, como es costumbre, el cabildo catedralicio, presidido por el obispo de la Diócesis almeriense, Adolfo González Montes. Ydespués, la Corporación municipal, liderada por el alcalde, Luis Rogelio-Rodríguez-Comendador, y a quien acompañaban los miembros de su equipo de Gobierno y de la oposición socialista, acompañados de dos maceros, también con hábito de gala. También la Diputación de Almería participó del acto, con la Corporación provincial, a quienes siguieron representantes civiles y militares de la provincia de Almería.

La salida del Templo, la ‘petalá’ y la vuelta a SantoDomingo fueron tres momentos especiales a los que se sumó la aproximación de la patrona mirando al mar, en la plaza Circular, donde se volvió a cantar el himno de la patrona. Para volver a verla en las calles de Almería habrá que esperar hasta enero. Y para las fiestas patronales, algunos meses más.

Texto: Miguel Cárceles en Ideal.
Foto: J.J. Mullor.

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