Fervorosa manifestación eucarística en el Corpus Christi.

El centro de la ciudad se engalanó ayer con especial vistosidad para adornar el recorrido de la procesión del Corpus Christi y recibir el paso de Jesús Sacramentado en la Custodia. Calles y plazas se llenaron de reposteros y banderas españolas, extendidas estas al resto de Almería en señal de identidad con la selección nacional de fútbol. Tarde de viento con una agradable temperatura fue la vivida por los participantes en el cortejo procesional y las numerosas personas que lo contemplaron a lo largo de su recorrido. Día de especial significación para las decenas de niños que, tras haber recibido el sacramento de la Primera Comunión, volvieron a sentirse un poco protagonistas ante la atenta y orgullosa mirada de sus padres familiares y catequistas y los de cuantos espectadores siguieron la procesión por su itinerario. Sonrisas y cómplices miradas entre niños y progenitores para hacer pública y gozosa su admiración por Jesucristo, el ejemplo de su vida y el valor de sus enseñanzas.

Las celebraciones en honor del Cuerpo de Cristo se iniciaron por la mañana en el primer templo de la Diócesis. La S. A. I. Catedral de la Encarnación acogió la Misa Estacional presidida por el obispo Adolfo González Montes, quedando a continuación expuesto el Santísimo hasta la salida de la procesión con la finalidad de facilitar la adoración de los fieles.

Tras la oración de Vísperas, el repique de campanas y el canto de himnos eucarísticos anunció la salida del cortejo procesional a la Plaza de la Catedral. Junto a dos largas filas de fieles, entre quienes figuraba el subdelegado del Gobierno, Andrés García Lorca, destacó la representación de las hermandades y cofradías con sus respectivos estandartes corporativos, cerrada con los hermanos mayores y la nueva presidenta de la Agrupación de Hermandades y Cofradías, Encarnación Molina, acompañada por los miembros de su junta de gobierno.

Distintos movimientos seglares como la Adoración Nocturna, religiosos y seminaristas precedieron a los sacerdotes y Cabildo Catedral, tras los que procesionó la Custodia escoltada por agentes de la Policía Local con uniforme de gala y cubierta de cientos de pétalos de flores arrojados como la más bella lluvia que pueda caer del cielo, desde la propia Catedral en su salida y desde distintos balcones a lo largo de su recorrido, resultando de manera especial en la calle Eduardo Pérez, Real o a su paso ante la Patrona de Almería.

Monseñor González Montes, miembros de la Corporación Municipal y la Banda de Música cerraron el cortejo que pisó sobre una aromática alfombra de mastranzo, signo de identidad del Corpus, y se detuvo ante varios altares colocados en el itinerario, como el de la hermandad de la Soledad en la iglesia de Santiago o el de las Claras en la calle Mariana, aunque sería el instalado ante el Palacio Episcopal en la Plaza de la Catedral desde el que el obispo impartiría la bendición antes de entrar en el templo. En su interior hubo misa al finalizar la procesión, ya que durante ésta no podía haber ninguna celebración eucarística en toda la ciudad.

Fuente: José Manuel Quesada en el Diario de Almería.

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