La Virgen más marinera se pasea por la bahía de Almería.


Dicen en Pescadería que la de la Virgen del Carmen cada año es menos procesión y más romería. Quizá por eso muchas mujeres del barrio, uno de los más populares de Almería y también de los más azotados por la crisis económica y pesquera, esperaban ayer a su patrona descalzas y con los ojos cubiertos, movidas por una promesa. La falta de calzado y la privación del sentido de la vista no les impidieron, sin embargo, vestir sus mejores galas. La festividad de la madre de los pescadores, la Virgen más marinera, sólo se celebra una vez al año.

A las seis en punto de la tarde, el repicar de campanas de la Iglesia de San Roque marcó el comienzo de la procesión. A las puertas del templo, cientos de personas esperaban la salida de su protectora. El himno de España, interpretado por la Agrupación Musical de Dalías, y un sinfín de cohetes recibieron a la Virgen antes de su tradicional recorrido por las calles de Pescadería. Un itinerario que quedó cubierto de pétalos blancos, ya que los vecinos hicieron llover flores al paso de la bella imagen.
Fiesta popular y de fe

Familias llegadas de distintos puntos de la ciudad tomaron parte en esta fiesta de fe, no por ello menos popular. Y así ancianas que ya no salen tanto, y menos con el calor, acompañaron a la Virgen del Carmen de la mano de niñas que sueñan con ser mayores para hacer promesas y andar descalzas y pedir que sus padres salgan adelante y lleguen a fin de mes, que el desempleo dé paso al trabajo y que las penas sean menos penas y haya más alegrías. Los pescadores y las Cármenes sintieron, asimismo, esta fecha con especial devoción.

Y entre promesas y conversaciones de lo más variopinto la comitiva se aproximó al Puerto Pesquero, donde tiene lugar cada año el punto álgido de la procesión. El barco Playa del Sol esperaba a la patrona de las gentes del mar que, una vez embarcada, después de una maniobra que a muchos hizo contener la respiración, se paseó por la bahía de Almería. Aproximadamente a la altura de la zona de La Térmica, el grupo de embarcaciones dio la vuelta para deshacer el trayecto, de modo que los bañistas pudieron contemplar la estampa, tan tradicional en las ciudades costeras de la zona y tan peculiar entre los turistas, que también los hubo.

“La hermandad ha trabajado por encima de sus posibilidades para que todo salga a la perfección. Esto es algo más que una procesión, se asemeja a una romería, dado el volumen de gente que va. Es una festividad que trasciende del barrio”, apuntaba el hermano mayor de la Hermandad de la Virgen del Mar, Ramón Fernández, la semana pasada en una entrevista en el programa ‘Hoy por hoy’ de la Cadena SER.

Ya sólo faltan 364 días para que Pescadería se vuelva a echar a la calle para arropar a su Virgen morena, en su desfile por tierra y mar, con la esperanza de tener menos plegarias que hacerle porque los vientos, el año que viene sí, hayan soplado a su favor.

Texto: Marta Rodríguez en La Voz de Almería.

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