El misterioso Viernes de la Soledad.

El pasado viernes, uno de los salones del hotel Torreluz se quedó a oscuras. Fuera, la lluvia y el viento hacían acto de presencia. Un marco más que acorde para el título de la conferencia del segundo Virnes de la Soledad de este año: "Entre el misterio y la leyenda. Sucesos inexplicables en las Cofradías Andaluzas".


El historiador José Manuel Cano de Mauvesín dio paso a la narración de una serie de historias y leyendas sobre imágenes de todos los rincones de Andalucía que sorprendía cada una más que la anterior. La Virgen de las Angustias de Jaen, o mejor dicho, los ángeles que la custodían se dice que eran los rostros de los hijos raptados del imaginero que los tallara. O su homónima de Baena, con una cruz de plata similar a la de Granada, que fue tallada en agradecimiento por una curación milagrosa y pagada con el premio de lotería obtenido de forma igualmente sorprendente. También en Málaga, con la leyenda de la Virgen de Zamarrilla y los cambios de color de las rosas que aparecen en varios momentos de la historia. O la inspiración que encontró el tallista de "El Cachorro" de Sevilla para terminar de ejecutar su obra en el rostro agonizante de un gitano apuñalado... Y como colofón, una historia de la tierra, la del Cristo de la Escucha.



La geografía andaluza, salpicada de misterios cofrades revelados uno a uno en una fría noche más propia de las Leyendas de Bécquer que de Cuaresma.

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