La vieja iglesia de Benecid cambia de imagen

A mediados del siglo XVIII al viejo templo de Benecid se le agregó un excepcional e interesante camarín barroco, para albergar la imagen de su patrona la Virgen de la Piedad, de planta rectangular, con cúpula rebajada sobre bóveda de cañón igualmente rebajada. 

La decoración pictórica mural al óleo y temple, se desarrolla profusamente. En los paramentos verticales, muestra una arquitectura fingida formada por un zócalo de marmolizados, sobre el que se distribuyen la Virgen con el Niño y un Apostolado colocado sobre pedestales, en los cuales figuran sus respectivos nombres, están rematados por una moldura de escayola que cierra la escena. 

Una estructura cilíndrica, el tambor, sirve de base y de apoyo a la cúpula, otorgándole mayor altura, y, de acuerdo con su época, adquiere el máximo desarrollo funcional y decorativo, a base de excelentes molduras y ángeles de yeso. El conjunto, de cúpula y tambor, aparece sostenido por cuatro ángeles/atlantes, igualmente de yeso, situados en las pechinas. 

En la cúpula se marcan ocho radios muy bien moldurados, rematados por ángeles de yeso en el tambor. Los ocho sectores circulares de ángulo, configurados por los citados radios, están profusamente decorados con rocallas y ángeles de yeso/escayola delicadamente policromados en ambos casos, y con pinturas de motivos florales y frutales. Decoración consecuente con los años del setecientos de su realización, y reveladora del optimismo de una sociedad resurgida ya de atrás, reflejado en un pequeño núcleo de población de la Alpujarra Oriental. 

Como hemos dicho la ornamentación de la cúpula se resuelve mediante decoración rococó de delicados motivos florales y frutales, adoptando fórmulas que, junto con la rocalla y molduras de yeso/escayola, la invaden. Este hecho origina cierto enmascaramiento de las líneas y entramado arquitectónicos, pero muy lejos de la profusión ofrecida por otros camarines, como algunos de Antequera (Málaga). 

En el camarín de Benecid se aprecia un Rococó que va depurando sus formas y da paso a cierto Barroco clasicista, perceptible en el camarín del Cristo de la Luz en Fondón. Éste, por no seguir el planteamiento decorativo del de Benecid, permite una mayor apreciación de la pureza de las líneas arquitectónicas. 

El camarín de la Virgen de la Piedad, en la iglesia de San Juan de Benecid, se encuadra, siguiendo la tónica dinamizada por la ornamentación y uso del color, en conjuntos ambientados en el "pintoresquismo" propio del clima artístico dieciochesco. 

El citado planteamiento no puede generalizarse, pues aparecen paréntesis y retrocesos con excelentes y sorprendentes realizaciones, como el camarín del Cristo de la Luz en la iglesia de San Andrés de Fondón, el cual refleja un sentido testimonial y confesional del catolicismo más propio del siglo XVII que del XVIII. 

En el municipio de Fondón nos encontramos con estos dos extraordinarios camarines, identificados ambos con la etapa Barroca, si bien, con signos diferentes. 

El camarín de Benecid exteriormente se adorna profusamente con interesantes figuras geométricas y, en menor proporción, alguna figurativa muy estilizada, encuadradas por rectángulos, recuerdan lejanamente la ornamentación musulmana de arabescos. Las figuras se consiguieron sobre una superficie enlucida, y todavía con el conveniente grado de blandura para permitir la reproducción de imágenes en relieve por medio de la impronta, la huella dejada por un molde. 

Esta pintoresca decoración exterior, geométrica y figurativa, es significativo testimonio del Barroco final en un pequeño pueblo alpujarreño.

Noticia publicada en El Almería.

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